Quejas frecuentes sobre amistades o exclusión
Cuando los amigos empiezan a importar más que todo, necesitan un grupo que les dé espacio.
Dejan de ser niños chicos pero todavía no son adolescentes. Ya se comparan, ya se sienten juzgados, ya saben qué les duele. Aquí encuentran otros que pasan por lo mismo.

El grupo de pares cobra peso, y el amor propio se vuelve vulnerable.
Entre los 9 y 11 años la comparación social se instala. Les importa cómo los ven, a quién invitan, con quién juegan en el recreo. Empiezan a notar que son distintos — más tímidos, más lentos, más bajos, más callados — y ese "distinto" a veces duele.
Es la edad donde empiezan las primeras dinámicas de exclusión, los primeros grupos cerrados, las primeras redes sociales.
Tener un grupo terapéutico donde sentirse reconocidos — sin tener que competir — cambia la experiencia.
Cuando alguno de estos patrones aparece y persiste.
Autoestima baja ("soy tonto", "nadie me quiere")
Ansiedad social o timidez que limita
Dificultad para tolerar frustración en juegos o deportes
Señales tempranas de bullying (sufrir o ejercer)
Aislamiento o conflicto persistente con pares
Seis objetivos, adaptados a esta etapa.
Autoestima
Construir una imagen de sí mismos que resista la comparación.
Autonomía
Tomar decisiones propias frente a la presión del grupo.
Resolución de conflictos
Diferencias con amigos sin romper la relación ni callarse.
Asertividad
Poner límites con respeto, incluso cuando el otro empuja.
Relaciones interpersonales
Amistades con lealtad, confianza, reciprocidad.
Conexiones emocionales
Nombrar emociones complejas: vergüenza, culpa, envidia, orgullo.
Metodología ajustada a la edad.
A esta edad el juego sigue presente pero la conversación gana espacio. Trabajamos con dinámicas grupales explícitas, análisis de situaciones reales, role play más verbal que físico.
Quiénes lideran este grupo.
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